Antonio Muñoz Cervera

 

Entrevista por Mar Fosca

Basándose en una tradición japonesa milenaria –el Kintsugi–, que consiste en reparar los objetos rotos con oro y plata porque se considera que las cicatrices tienen la hermosura de lo vivido y no hay que ocultarlas, sino reseguirlas, Antonio Muñoz Cervera utiliza como lienzos palets de madera que “un día fueron árboles hermosos, llenos de vida, se sacrificaron para transportar mercancías por el mundo, llenándolos de cicatrices con cada viaje”. Al llegar a sus manos, e inspirándose en el Kintsugi, pinta sobre ellos y pasan a tener una nueva vida.

“Me gusta mucho pintar la figura humana y hacer retratos. Pinto en blanco y negro y en color. El blanco y negro lo utilizo para darles más fuerza, para que sean más duros. Y el color es más alegre. En relación con el Kintsugi, que te habla de las cicatrices, el negro lo utilizo mucho para marcar las cicatrices, para remarcar lo intenso de su vida”.

Las obras que presenta en la feria se llaman Lou y Luchando con la desesperación.
Lou  (Reed) es un hombre totalmente marcado por todo lo vivido, “con unas arrugas muy expresivas. Un hombre que lleva 50 años en la cúspide de la música, es un mito. Intento adivinar todo lo que habrá vivido un hombre de estas características”.


En Luchando con la desesperación intenta reflejar “los malos momentos que tenemos todos y lo dura que puede ser la vida para una mujer. El mar en el que se baña es una inmersión en el agua en busca de una purificación, como ocurre con el agua en tantas culturas”.

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