Boixados Ruiz


Dudo que sean fuego las estrellas, dudo que el sol se encienda solo pero lo que no dudo es que hay quien cruza el bosque y solo ve leña para el fuego.

Desde la ventana, miraba el atardecer, cuando un olor intenso me llego y el cielo quedo cubierto de una espesa bruma, intensa, espesa. Casi sin poder respirar y con los ojos llorosos, vi como las llamas rojizas iban saltando de rama en rama. El Ampurdán se está quemando. Las sirenas de los bomberos inundaron cualquier sonido  y sin poder esperar más, salimos a ayudar. Con ojos tristes, abiertos y sorprendidos, vimos esas imágenes en las que el fuego corría mas que los bomberos, en las que un grupo de burritos salían espantados atravesando los campos en llamas o el llanto de esa señora que lo había perdido todo. La mirada sin ver, sin rumbo, del pastor delante de sus rebaños totalmente quemados.

No logro olvidar, la niebla espesa, negra, la falta de oxigeno o el bosque sembrado de polvo blanco de las cenizas o de cascaras de caracoles inertes.


Entrevista por Mar Fosca


La danza del fuego

Es una artista multidisciplinar  que, aunque experimenta con muchas líneas, es fotógrafo hasta la médula. “Intento enseñarle al mundo lo que veo desde una perspectiva muy característico, llamativo y provocador”.

En la feria ha presentado la fotografía Toro embolao, que forma parte de un proyecto titulado ‘La danza del fuego’, en el que se explica cómo el fuego entra, danza, se quema, deja rastro y da lugar a un renacimiento en la naturaleza, siempre en lucha. 

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